La Economía después de las Elecciones

El sector privado en Ecuador ha mostrado que siempre tiene buenas razones para esperar antes de comprometer recursos adicionales para sus negocios existentes o potenciales. Esto lo hemos visto desde la administración del presidente Lenin Moreno, pero también durante los ya casi dos años de la administración de Guillermo Lasso. Ahora que las elecciones seccionales han pasado y el gobierno obtuvo un contundente NO a las preguntas que planteo a la población, queda la incógnita de cuál será la respuesta de la comunidad de negocios, o si a estas alturas las elecciones presidenciales del 2025 están demasiado cerca. 

Recordemos que el presidente Guillermo Lasso vino con un modelo económico donde el sector privado se convertiría en el motor de crecimiento económico. A finales del año 2021 este objetivo parecía ganar tracción y el Ecuador estuvo en la mira de inversionistas internacionales, precisamente cuando América Latina daba un giro a la izquierda. Lamentablemente, y muy a pesar de los esfuerzos de la administración por atraer inversiones, firmar acuerdos comerciales, reducir el impuesto a la salida de divisas y mejorar el ambiente de negocios en general, las protestas indígenas de junio del 2022 descarrilaron este proceso.

El gobierno tiene dos años por delante. Sin embargo, el resultado del referéndum quita el poco de aire fresco que el gobierno del presidente Lasso esperaba recibir de la población, y se queda ahora más solo que nunca y a expensas de los principales partidos y movimientos de oposición que quieren la cabeza del mandatario. Es fundamental que el ejecutivo tenga una lectura apropiada de los resultados y no minimice sus pérdidas. El llamado a un “Acuerdo Nacional” fue insuficiente, carecía de detalles y fue automáticamente rechazado. Cambios en el gabinete político son los mínimos requeridos para oxigenar el aire viciado en Carondelet. 

Hasta tanto, la presión social seguro aumentará, y existe el riesgo de nuevos levantamientos indígenas en los próximos meses. Solamente cambios en lo económico, con una política fiscal algo más relajada, idealmente sin poner en peligro la consolidación fiscal existente, pueden aumentar la probabilidad de terminar el período presidencial en el 2025. De verse acorralado frente a las cuerdas, el presidente Lasso puede aún llamar a una muerte cruzada que sabe perderá, pero lo que le daría unos meses para pasar por decreto ejecutivo una serie de reformas por las que esperaría sea recordado por la historia. 

Para el sector corporativo local no queda mucho por hacer en los próximos dos años. Las expectativas son de bajo crecimiento, tanto local como externo, baja inflación en el país, crecientes niveles de liquidez, y un deterioro paulatino de la posición macroeconómica relativamente sólida de la actualidad. Seguro veremos negocios a la venta, y puede ser un momento de compradores, siempre y cuando ellos cuenten con la liquidez requerida para financiar sus expansiones. En cuanto a inversión extranjera, se esperan los niveles más bajos de los últimos años pues el Ecuador difícilmente generará interés.


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