Inversionistas en Bonos Ecuatorianos ganaron más del 180% de rentabilidad

Comprar bonos ecuatorianos en los mercados financieros internacionales fue la estrategia de inversión más rentable (en renta fija) durante los primeros cuatro meses de 2024. Varias reformas tributarias para aumentar los ingresos gubernamentales, la declaración de conflicto interno y el despliegue de las fuerzas armadas a nivel nacional, y la decisión de acercarse al FMI para un nuevo paquete de ayuda han contribuido a mejorar la percepción de la capacidad de pago del país en el corto plazo. La apreciación o “rally” en inglés llevó al Bono Global con vencimiento en 2030 de un precio de 46.9% a finales del 2023 a un precio de 68.03% a finales de marzo 2024, generando una tasa de rentabilidad anualizada del 180% para ese inversionista corajudo que tomó el riesgo.

Si bien los precios han subido, y las tasas de rentabilidad han bajado para todos los bonos soberanos del Ecuador en mercados internacionales, los costos financieros en el caso de una nueva colocación de deuda en el exterior son aún demasiado altos para sugerir que Ecuador ha recuperado el ansiado «acceso al mercado». Ir a los mercados con una nueva emisión requeriría honrar rendimientos bastante superiores al 10% (el bono Global 2024 del Ecuador se cotizó con un rendimiento del 14% a fines de marzo de 2024), lo cual es demasiado costoso para una economía que crece menos del 2% en términos reales. En estas circunstancias, sigue siendo más atractivo para el gobierno del Presidente Daniel Noboa continuar endeudándose con organismos multilaterales a costos financieros considerablemente más bajos, y con vencimientos y períodos de gracia más largos.

Una negociación exitosa con la misión del FMI actualmente en Ecuador y un voto favorable de su directorio en las próximas semanas pueden extender el rally de bonos aún más, aunque habrá poco potencial para futuras elevaciones de precio (y la correspondiente reducción de rendimiento) más allá de ese punto debido a las debilidades estructurales del país, la limitada consolidación fiscal, el muy exigente cronograma de pagos de su deuda interna y externa, y las nuevas elecciones presidenciales a principios de 2025.

Los beneficios internos de un menor riesgo país en el exterior son limitados. Las empresas locales no se endeudan agresivamente en los mercados financieros internacionales. Los bancos locales tampoco se fondean muy poco en el exterior, y en caso de hacerlo han optado por realizar colocaciones privadas de bonos temáticos adquiridas casi en su totalidad por brazos de banca de inversión de organizaciones multilaterales.


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