
El Presupuesto General del Estado de Ecuador para 2025, hoy en la Asamblea, proyecta un total de $7.915 millones destinados a subsidios, lo que representa un significativo 6,1% del PIB esperado para este año.
La composición de estos subsidios se divide en dos grandes bloques. El primero incluye $5.411 millones que son gestionados directamente por el gobierno central, de los cuales el 62,2% se dirige a la Seguridad Social (IESS, ISSFA, ISSPOL), incluyendo la contribución del 40% a las pensiones jubilares. El 36,1% de este primer bloque, equivalente a $1.956 millones, se dirige a Desarrollo Social e incluye transferencias directas como el Bono de Desarrollo Humano ($643 millones), la Pensión Mis Mejores Años ($3521 millones) y el Bono 1.000 días ($98 millones).
El segundo gran bloque incluye $2.504 millones que se destinan a subsidios a la venta doméstica de combustibles a través de EP Petroecuador, una cifra aún elevada pero considerablemente menor a la de años anteriores, por ejemplo, $4.586 millones en 2022 o $7.229 millones en el 2013.
La evolución reciente de los subsidios a combustibles muestra grandes cambios. La participación de la gasolina ha disminuido notablemente del 22% en 2019 al 7% proyectado para 2025, gracias a la implementación del mecanismo de estabilización de precios desde abril de 2024. El diésel mantiene su dominio con un 48% de participación en 2025, siendo vital para sectores productivos como el transporte de mercancías, la pesca industrial y la agricultura. Por su parte, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) ha visto un aumento en su participación, pasando del 23% en 2019 al 35% en 2025, reflejando una clara política de protección al consumo doméstico y la demanda rural mediante el congelamiento de precios. En las dos últimas categorías hay grandes oportunidades para reducir los subsidios y dirigirlos hacia aquellos que realmente lo necesitan.
En cuanto a los sectores beneficiarios de los subsidios a combustibles, se observa un cambio notable entre 2019 y 2025. El sector automotriz redujo su participación del 67% al 44%. En contraste, el sector doméstico (hogares) incrementó su beneficio del 22% al 33%. El sector eléctrico también experimentó un alza, pasando del 4% al 18%, vinculado al uso de derivados en la generación termoeléctrica durante períodos de estiaje.
Esta racionalización y re-orientación de subsidios, junto con la optimización del gasto tributario y el fortalecimiento de los ingresos permanentes, es fundamental para que Ecuador alcance sus objetivos de sostenibilidad fiscal.
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